Detrás del horizonte, existen más caminos
Al otro lado del infinito, parte un nuevo respiro
En el ir y venir del viento, hay más cielos
Dentro de la inmensidad de un sueño,
perforan las miradas, y todo se queda ahí,
en la profundidad del silencio,
en el respiro del primer palpito,
con un baile en el cielo, la locura de un
sueño, el origen del sentimiento.
Sí.... hay veces en que partimos escribiendo algo y terminamos contando otras... pensando quizás con llegar a la elevación de la palabra, al preludio de un bals,
al estallar perfecto de las olas, rasgando con delicada furia algunos de los años que lleva encima una cansada y somnolienta, moldeada y cómoda roca. Roca costera y pampina.
Escribimos para amar, para tocar, queremos susurrar, acariciar, divagar, para volvernos locos con lo que hablamos mientras escribimos lo que pensamos, darnos un tiempo para no detenerte en la loca carrera del querer sentir y hacer sentir.
Destrozar tus manos con tal de explotar.... decirle a un papel...todo lo que sientes. Sea rabia, sea pena, sea alegría, fantasía o simplemente cosas absurdas que llegan a tu mente y sueles anotar en alguna hoja suelta.
Escribir para sentir
para llorar,
para hacer magia,
para volar, para viajar.... escribir para ser, ser uno mismo, desnudarse, ser tal vez un idiota, un hipócrita, un tierno enamorado, un eterno fugaz amante, un caballero o una dama...una burguesa o una traviesa adolescente....
Existen tantas palabras, tantas formas de escribir, de ser, de sentir...y ser sentido.
Todo nace ahí, detrás del horizonte, al otro lado del infinito, en el ir y venir del viento, dentro de la inmensidad de las miradas, en la profundidad del silencio, en la locura de un sueño, en el origen del sentimiento. Y es así como escribo, así como siento, lo que soy, y como te quiero.


Qué bien Pamela! Sigue escribiendo con tantas ganas como ahora lo haces, si perseveras este blog tendrá cada vez más adeptos! Saludos :-)